¡Estoy de los nervios!


¿Te cuesta ser paciente? ¡Yo siempre he querido tener las cosas lo antes posible! Recuerdo que cuando era pequeño, cuando terminaba el curso académico, mi padre y yo nos acercábamos cada día a la puerta de entrada del colegio para ver si habían colgado ya la lista de libros de texto para el curso siguiente. Quería tener los libros ya, me encantaba echar un vistazo a los libros de lectura o a los materiales complementarios que acompañaban a los libros de ciencia. Tan pronto como ponían la lista, ¡los comprábamos! La impaciencia se manifiesta de muchas maneras en nuestra vida: queremos las cosas rápidamente, reaccionamos bruscamente ante situaciones que no nos gustan, nos ponemos nerviosos… Pero Dios actúa de una manera diferente. Él quiere que tu vida esté llena de paciencia. ¡Y Su amor te capacita para ello! Dice la Biblia que el amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). ¡El amor es realmente paciente! Cuanto más amas a Dios y cuanto más amas a las personas, más se manifiesta este precioso fruto en tu vida. Te será más fácil esperar, controlarás mejor tus reacciones, y, como resultado de ello, verás cómo tus niveles de paz aumentarán. La paciencia es la ciencia de la paz, el arte de esperar y de resistir ante las adversidades. Es por eso que el pasaje de Gálatas 5:22 habla de una “paciencia que resiste”. ¡Querido(a) amigo(a), la paciencia te ayuda realmente a resistir y a salir victorioso! ¿Qué podrías hacer hoy desde un punto de vista práctico para crecer un poco más en tus niveles de paciencia? Oro para que el Señor te dé ideas, y te ayude a desarrollar más este fruto en tu vida. ¡Los resultados serán extremadamente buenos para ti!


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