Devocionales

Hay corazones de piedra, cegados por la indiferencia. Corazones tercos, rebeldes y obstinados. Corazones heridos que se cubrieron con cayo para no sufrir más, y ahora son incapaces de amar. Necesitas un trasplante. Si vienes a Dios en humildad y reconoces tu necesidad desesperada, Él puede darte un nuevo corazón.


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